Tengo un amigo que nunca le pide a Al-lah (ni dentro ni fuera de la oración) por sus asuntos mundanos o por los problemas que enfrenta en el día a día. Su argumento es que él quiere resolver sus problemas por sí mismo. ¿Cuál es el dictamen sobre esto?
Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.
Para empezar, la actitud de tu amigo es jurídicamente incorrecta y va en contra de la verdadera esencia del monoteísmo (Tawhid). Y es que, creer que somos absoluta y totalmente autosuficientes es una forma de arrogancia que está prohibida en el Islam.
Al-lah nos ordenó pedirle ayuda porque eso demuestra nuestra humanidad, humildad y dependencia hacia Él. Al-lah, el Altísimo, dice: "Su Señor dice: Invóquenme, que responderé [sus súplicas]. Pero quienes por soberbia se nieguen a adorarme, ingresarán al Infierno humillados" [Corán 40:60]. Además, el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo resumió en una frase contundente: "La súplica es la adoración misma" (Relatado por At-Tirmidhi).
La verdad es que negarse a pedirle a Al-lah por orgullo es algo que desata Su enojo. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, advirtió: "Quien no le pide a Al-lah, Él se enoja con esa persona" (Relatado por At-Tirmidhi).
Los seres humanos somos frágiles y dependemos del Creador para conseguir cualquier beneficio o evitar cualquier daño. Al-lah nos lo recuerda directamente: "¡Oh, gente! Ustedes son los que necesitan de Al-lah, mientras que Al-lah es el Rico, el Loable" [Corán 35:15].
De hecho, en un hermoso relato sagrado (Hadiz Qudsi), Al-lah dice: "¡Oh, siervos Míos! Todos ustedes están extraviados excepto a quien Yo guíe, así que pídanme guía y los guiaré. ¡Oh, siervos Míos! Todos ustedes están hambrientos excepto a quien Yo alimente, así que pídanme alimento y los alimentaré..." (Relatado por Muslim).
Incluso el propio Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, solía suplicar reconociendo que no podía solo: "¡Oh Al-lah! Espero Tu misericordia, así que no me dejes a cargo de mí mismo ni por un abrir y cerrar de ojos..." (Relatado por Abu Dawud).
La trampa del "yo puedo solo" El gran error de tu amigo es pensar que orar y actuar son cosas opuestas. La ley islámica nos exige tomar acción, trabajar duro y buscar todas las herramientas terrenales para resolver los problemas, pero manteniendo siempre el corazón atado a Al-lah, pidiéndole que nos facilite el camino.
Depender exclusivamente de nuestro propio esfuerzo, ignorando a Al-lah, es una falla grave en nuestra fe. Al mismo tiempo, sentarse a rezar sin mover un dedo es una falla de sentido común y de religión. La súplica es, en sí misma, la herramienta más poderosa para lograr el éxito.
Por lo tanto, debes aconsejar a tu amigo y recordarle que pedirle a Al-lah por los detalles cotidianos de la vida no es debilidad ni pereza. Es seguir el ejemplo de los profetas. Al final del día, la dura realidad es que resolver problemas únicamente con esfuerzo humano no da frutos sin el permiso, el éxito y la bendición que solo Al-lah puede otorgar, ya que nosotros ponemos las causas, pero Él es el Dueño de los resultados.
Y Al-lah es quien más sabe.
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