¿Cuál es el valor moral detrás del objetivo que estoy intentando alcanzar en mi vida, y cómo puedo medir si es un propósito noble o si, por el contrario, es algo superficial y vacío?
Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.
En la balanza del Islam, jamás se analiza un objetivo desconectándolo de su propósito ético. En nuestra religión, los medios que utilizamos tienen el mismo peso jurídico que los fines que perseguimos. Es decir, el fin nunca justifica los medios si esos métodos están prohibidos por la legislación islámica.
El valor moral de cualquier meta arranca en un solo lugar: la intención (Niyya). Una misma acción puede ser elevada por Al-lah a los niveles más altos del Paraíso o quedar reducida a polvo disperso, todo dependiendo de lo que haya en el corazón. El Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sentenció: "Las acciones valen por sus intenciones, y cada persona obtendrá la recompensa de lo que tuvo intención de hacer" (Relatado por Al-Bujari).
Ahora bien, para saber cómo medir la "nobleza" o la "superficialidad" de tus objetivos, puedes pasarlos por estos cuatro filtros fundamentales:
El primer filtro: El impacto en los demás. Mientras más logres que tu objetivo supere tu propio interés egoísta y beneficie a tu comunidad, más noble será. Las metas que giran únicamente en torno al "yo" suelen ser limitadas y vacías. Por el contrario, los proyectos que buscan construir un mundo mejor y ayudar a las personas son profundamente honorables. Recuerda la regla de oro: "El mejor de los seres humanos es el que más beneficia a los demás".
El segundo filtro: La trascendencia y la vida eterna (Ajira). Pregúntate: ¿El impacto de esto morirá el día que lo consiga, o me seguirá sumando recompensas en la otra vida? Los propósitos superficiales son los que mueren cuando se acaba el placer del momento o el beneficio material. En cambio, los propósitos nobles son los que usas como un puente hacia tu vida eterna. Al-lah, el Altísimo, nos recuerda: "Los bienes y los hijos son el adorno de la vida de este mundo, pero las buenas obras que perduran tienen mayor recompensa ante tu Señor y son la mejor esperanza" [Corán 18:46].
El tercer filtro: La rectitud e integridad ética. La grandeza de un objetivo se desmorona si tomas atajos sucios para alcanzarlo. Si para llegar a tu meta te ves obligado a pisotear tus principios, mentir o ser injusto con otros, entonces tu objetivo ha perdido todo su valor moral, por muy brillante que luzca frente a los demás.
El cuarto filtro: La purificación del alma (Tazkiya). Pregúntate: ¿Perseguir esto me está haciendo una mejor persona? ¿Me está dando más paciencia, más conocimiento y más humildad? ¿O me está llenando el corazón de ego y arrogancia? El objetivo noble es el que va educando y puliendo a quien lo persigue a lo largo de todo el camino.
En resumen, la clave para medir tu objetivo es hacerte estas tres preguntas directas:
¿Por qué quiero esto? Si la respuesta es para agradar a Al-lah, para mantener tu dignidad y no depender de nadie, o para beneficiar a las personas, entonces es un objetivo noble.
¿Cómo voy a llegar ahí? Si la respuesta es utilizando caminos y métodos permitidos, entonces estás protegiendo el honor de tu meta.
¿Qué voy a hacer cuando lo consiga? Si tu plan es usar ese éxito para multiplicar el bien, ¡felicidades, tu objetivo tiene un valor moral absoluto!
Para profundizar más en este hermoso tema, puedes revisar las Fatwas 143683, 55527 y 480007.
Y Al-lah es quien más sabe.
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