1. Tener buena intención y sinceridad
La sinceridad es fundamental a la hora de hacer preguntas relacionadas con el Islam, y esto quiere decir que se debe tener la intención de agradar a Al-lah, el Altísimo. En la Sunnah encontramos hadices en los que el Profeta advirtió sobre la falta de sinceridad al preguntar, él dijo: “Quien busque el conocimiento para debatir con la gente no olerá el Paraíso”, y luego agregó: “y la fragancia del Paraíso puede ser percibida a miles de kilómetros” (Bujari).
También es importante que no se busque satisfacer los deseos; hace poco vi un video donde un hombre le decía a un Shaij que él tenía un hijo de un año, que estaba sin trabajo y, por lo tanto, no estaba en buena situación económica, que era consciente de que no ayudaba en casa, pero que quería tener otro hijo. El Shaij le contestaba que es Sunnah esperar para tener más hijos, al menos los dos años del amamantamiento. El hombre no aceptó la respuesta, sino que respondió con el hadiz en donde el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dice que aquel que tenga tres hijas entrará en el Paraíso. El Shaij le explicó que este hadiz completo dice: “… quien tenga tres hijas y las instruya en la religión”, por lo tanto, no es solo tenerlas sino también educarlas correctamente, y que para eso él debía encontrar trabajo, para que su esposa pudiera dedicarse a las niñas. El hombre le replicó cada respuesta y dalil que le daba el Shaij, hasta que este optó por callarse.
Era obvio que este hombre no quería una respuesta, quería una JUSTIFICACIÓN, poder llegar a casa y decirle a su esposa que debía embarazarse porque tal Shaij le dijo esto y lo otro. Eso también es muy común y debemos evitarlo, las preguntas son para conocer mejor nuestra religión, no para justificar nuestros deseos e instintos, y esto nos lleva al siguiente punto de estos breves consejos.
2. Evitar las preguntas ociosas
En Medina, durante el tiempo en que vivía el Imam Málik, vivían muchos sabios y ellos respetaban al Imam y lo reconocían como el más grande de todos ellos, de tal manera que cuando eran preguntados, respondían: “¿Voy a dar una opinión jurídica estando Málik en Medina?”.
Un día se presentó ante el Imam Málik un hombre y le preguntó: “¿Cómo se asentó Al-lah sobre el Trono?” —en referencia a la aleyas 2:225—. Luego de un tiempo, el Imam respondió: “Sabemos que Al-lah está sobre Su Trono y aceptar esto es obligatorio, pero esta pregunta que haces es bid’ah”. Y ordenó echarlo.
¿Por qué? Porque esa pregunta es sobre el conocimiento oculto que solo pertenece a Al-lah, Glorificado sea, e insistir en conocerlo lleva a la desviación.
Este es el ejemplo clásico sobre preguntas sin utilidad, no hay que ser de los arrogantes que quieren conocer solo lo que Al-lah conoce, ni tampoco de los ociosos que preguntan solo para satisfacerse. Si Al-lah no ha mencionado los detalles de algún asunto en el Corán ni se los reveló al Profeta, entonces es porque no necesitamos conocerlos, y no debemos perder el tiempo indagando más allá. Y es por esto que, cuando se está escuchando una clase o se está adquiriendo conocimiento, siempre se recomienda hacer la du’a que el Profeta enseñó: “¡Oh, Al-lah! Me refugio en ti del conocimiento que no me beneficia”.
- Sección:
Comunidades musulmanas


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