Desde la perspectiva islámica, el acoso es una forma de opresión. Impedir que ocurra es un imperativo moral. Por lo tanto, la justicia y esforzarse por establecerla es un principio fundamental del Islam. Dice Al-lah (lo que se interpreta así en español): {… Sean justos y equitativos, porque eso es lo más cercano a la piedad. Y tengan temor de Al-lah, porque Al-lah está bien informado de lo que hacen} [Corán 5:8].
Debemos enseñar a nuestros hijos que, como miembros de la Ummah, cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de ayudar a los oprimidos, pues Al-lah no solo ha advertido a los opresores sobre Su castigo, sino también a quienes, teniendo la capacidad de ayudar, no lo hacen.
Dijo el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Quien de ustedes vea algo malo, que lo modifique con su mano; si no tiene fuerza suficiente para hacerlo, que lo haga con su lengua; y si no tiene fuerza suficiente para hacer incluso eso, que (al menos) lo aborrezca de corazón; y eso es lo mínimo de la fe”.
Cuando las personas que son testigos de un acto de injusticia deciden alzar la voz y denunciarlo, hay consecuencias positivas: se ayuda a crear un ambiente donde no se toleran las palabras ni los comportamientos hirientes, muestra solidaridad con la víctima, lo cual puede incluso salvarle la vida, pues en muchos casos las víctimas de acoso terminan atentando contra su vida porque no encontraron el apoyo que necesitaban.
Sin embargo, cuando las personas prefieren no hacer nada, se producen varias consecuencias negativas: si no se detiene la opresión, puede extenderse. Además, si uno no hace nada para detenerla, se convierte en cómplice de ella.
"Todo lo que se necesita para que el mal triunfe, es que los buenos no hagan nada", de esto aprendemos que si no jugamos un papel activo en la lucha contra la injusticia, también somos responsables de su existencia.
El papel de los padres como modelos a seguir
Cuando defendemos la justicia y la equidad en nuestra propia comunidad, estamos promoviendo el bien y condenando el mal. Dice Al-lah (lo que se interpreta así en español): {Que siempre haya entre ustedes un grupo que invite al bien, ordenando lo bueno y prohibiendo lo malo. Esos serán los bienaventurados} [Corán 3:104].
Debemos comprender que, como padres, tenemos la enorme responsabilidad de educar adecuadamente a nuestros hijos. Esto significa que desde pequeños debemos inculcarles los valores y principios islámicos, teniendo en cuenta que ellos nos observan, aprenden constantemente de nosotros, nos imitan… Al actuar según los principios islámicos y mantenernos firmes en nuestras creencias cuando somos testigos de un acto de injusticia, y expresar abiertamente nuestro rechazo, estaremos dando un poderoso ejemplo a nuestros hijos.
También es de vital importancia que, como padres, sepamos ganarnos la confianza de nuestros hijos, para que, en caso de necesitar ayuda, sepan que pueden acudir a nosotros y que no serán recriminados, sino que siempre encontrarán nuestro apoyo y auxilio.
- Sección:
Temas de actualidad


Artículos

